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La primera de ellas es el recurridísimo vino de Oporto. Se trata de un vino dulce de alta graduación, procedente de las bodegas de la ciudad de Oporto y que representa el producto agroalimentario más popular de todo el país. No hay por qué preocuparse de dónde conseguirlo. Cualquier supermercado dispondrá de una enorme variedad de marcas, precios y envoltorios.
Otras variaciones alcohólicas algo menos recurridas que las del Oporto son las botellas del excelente vino verde del norte del país o, incluso, las botellas de ginja, como se conoce al licor de guindas.
El otro punto seguro para regalo son los Pasteles de Belém. Se compran únicamente en la pastelería del barrio de Belém, aunque hay muchas imitaciones en las pastelerías de la ciudad y aguantan bastante bien uno o dos días de transporte sin frigorífico. Lo ideal es comerlos recién hechos, pero no siempre es posible. Si a alguien le preocupa cómo llevarlos, que sepa que los sirven en cajas especiales para llevar.
En las tiendas de souvenirs tradicionales se pueden encontrar todo tipo de objetos relacionados con Lisboa o Portugal. El más tradicional es el llamado Gallo de Barcelos, una colorida cerámica con forma de gallo. También, para un poder adquisitivo más alto, es posible comprar cerámica y azulejos.
La Baixa es uno de los pocos barrios que ha quedado como zona comercial y de compras para todos los públicos. En la Rua Augusta se han instalado las principales cadenas de moda y se mantienen también pequeños negocios más o menos tradicionales, junto a las tiendas de souvenirs pensadas para los turistas que visitan la zona. Es también una buena zona para comprar libros y otros productos culturales. Los cercanos Armazéns do Chiado contienen una tienda de la Fnac y, ya subiendo hacia el Chiado, se pueden encontrar interesantes librerías.
Otra zona comercial es la de la Avenida de Roma. Especialmente en la zona de la Plaza de Londres y la Avenida Guerra Junqueiro hay también tiendas de varias cadenas importantes de moda. Por su parte, la Avenida da Liberdade es donde se concentran las tiendas de lujo de la ciudad, que tampoco son demasiadas.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los centros comerciales son los reyes de la ciudad. Especialmente dos de ellos, el Colombo y el Vasco da Gama. Repiten un esquema muy parecido: una zona principal con tiendas de todo tipo, un hipermercado de alguna de las enseñas que operan en el país, una planta superior con veinte o treinta restaurantes de todo tipo y unos multicines con los principales estrenos del momento. Es un plan fantástico para pasar la tarde del domingo, teniendo en cuenta que prácticamente todas sus tiendas están abiertas.
El Colombo fue, en su tiempo, el mayor centro comercial de Europa. Podemos decir que allí se puede encontrar prácticamente de todo. Está situado justo enfrente del estadio del Benfica, pero no se puede decir que esté en un lugar especialmente céntrico o atractivo. Se llega en la línea azul del metro y está situado en la parada Colégio Militar/Luz. Eso sí, es enorme y tiene como principal atractivo la cantidad de restaurantes de muy diferentes precios, tipos y especialidades que tiene en su planta superior.
El Vasco da Gama es algo más pequeño, pero tiene otros atractivos que el Colombo no tiene. Por ejemplo, está situado junto a la estación de Oriente y el Parque de las Naciones, lo que hace que sea una opción muy recomendable para acabar una jornada de paseo por la zona de la antigua Expo. Como en el Colombo, también hay algunos restaurantes en su planta superior y, junto a ellos, una terraza que en los días soleados tiene una vista privilegiada del Parque de las Naciones, el río y el puente Vasco da Gama.
Finalmente, a las afueras de Lisboa se ha abierto una nueva alternativa de compras. En la localidad de Alcochete, en la orilla sur del río, está el “outlet” Freeport, donde decenas de marcas de moda y complementos han instalado tiendas donde venden sus artículos de temporadas pasadas o de la actual a precios más rebajados. Se trata de un centro comercial abierto, con una zona de restaurantes, en el que también se organizan conciertos y espectáculos. Si no se dispone de coche, llegar es casi una misión imposible; pero si se puede llegar y se tiene tiempo para disfrutar del lugar y las compras, merece la pena una visita.
