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Como ya se ha dicho, el Barrio Alto es el centro de las primeras horas de la vida nocturna de Lisboa. Tiene un ambiente y un modo de diversión muy particular. Sus callejuelas están llenas de bares pequeños, en muchos de los cuales casi no se puede estar por falta de espacio. La solución es típica del barrio: sacar las bebidas a la calle y montarse la tertulia en mitad de la misma. Esto dura hasta las cuatro de la mañana, hora en la que los bares cierran y hay que decidir si se acaba la noche o se continúa en alguna de las discotecas de la ciudad.
En el Barrio Alto no hay locales más recomendables que otros. Los asiduos tienen sus bares favoritos para comenzar la noche o continuarla, pero todo depende de gustos, colores y experiencias. Lo mejor es probar a ciegas. Yo solía empezar la noche en la Tasca do Chico o en el Palpita-me, en la Rua do Diário de Notícias, y luego seguía sin rumbo fijo por el Barrio. Interesante también el Clube da Esquina.
No obstante, la Tasca do Chico merece una mención muy especial, ya que los lunes y los miércoles por la noche hay espectáculo de fados. A diferencia de los restaurantes turísticos de fado, este espectáculo es absolutamente portugués, auténtico y no hay que tirar de cartera para verlo. Muy recomendable.
La cerveza -excelente, por cierto- es la bebida típica del Barrio Alto. Las copas, aun sin ser demasiado caras, no se recomiendan porque suelen estar bastante mal preparadas: vasos de plástico, garrafón y mezclas con refrescos de marca desconocida. Sólo hay una excepción a esta regla: la caipirinha y sus variedades: caipirosca, caipirao... Muy frecuente en las noches de la ciudad, de muy buena calidad y, por lo general, bastante cargadita de alcohol.
Por cierto, que cerca del Barrio Alto, pero no situado en él está un bar muy recomendable llamado Bicaense. Para ubicarse, está en la cuesta por donde sube el elevador da Bica y siempre está lleno de gente en la puerta.
Una tercera opción para empezar la noche que a todas mis visitas les encantó fue la terraza del bar Chapitô, muy cerca del Castelo de Sao Jorge, un sitio al aire libre con muy buen ambiente desde el que hay muy buenas vistas del río. Muy recomendable y no sólo de noche, sino también por la tarde.
Luego hay tres o cuatro sitios clásicos donde acabar la noche lisboeta. Lux es posiblemente el más famoso de ellos. Queda por la zona de Santa Apolonia así que lo mejor es coger un taxi. Es la discoteca de John Malkovich y se forman unas colas bastante considerables en su entrada a partir de las 3 ó las 4 de la mañana. Tiene varios ambientes y, si se tiene la suerte de aguantar hasta el amanecer en verano, la vista del amanecer desde la terraza es muy bonita. La entrada cuesta 12 euros que luego se reembolsan en tickets para copas.
Por la zona de Santos hay algunas discotecas muy clásicas, Por ejemplo Kapital, en la que frecuentemente se dejan ver políticos y famosos. Es cara y los porteros suelen ser bastante desagradables. Del mismo estilo y muy cerca, aunque un poco menos elitista, está la discoteca Plateau. Me quedo mil veces con ésta antes que con Kapital, pero sobre gustos…
Por último, a quien le tire lo exótico le recomiendo la discoteca africana B.Leza. No digo más. A quien le interese, que la descubra.
